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Autónomos, la precariedad del Siglo XXI en España

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Menos empleo, más paro y menos autónomos. Es lo que hoy refleja la estadística y se corresponde con el periodo de gobierno de Pedro Sánchez, un mandato cargado de incertidumbre para empresas y autónomos, que son, en definitiva, los que generan el grueso del trabajo en España.

Los autónomos no paran de bajar en España ya que la precariedad se hace insostenible. Pendientes de facturar para poder vivir y cargados de impuestos. En estas fechas navideñas la situación se hace más asfixiante para un colectivo discriminado en este país, sin olvidar la picaresca del falso autónomo, que trabaja por cuenta ajena pero al que el empresario se niega a asegurar aduciendo que no llega a cubrir esos gastos en muchos casos.

Hoy están más intranquilos que nunca por el Gobierno de coalición que viene y por el anticipo de subidas de impuestos y, sobre todo, por la derogación de la reforma laboral, la legislación que con sus luces y sombras, ha permitido el tirón del empleo desde que en 2014 la economía comenzara a crear puestos de trabajo tras más de seis años de crisis.

Los registros publicados ayer por Trabajo reflejan una desaceleración profunda del empleo, que se ha intensificado desde julio, no solo por la incertidumbre fuera de nuestras fronteras, sino también por la crisis de confianza en España. La peor travesía de los autónomos comenzó antes de verano. En el último tramo del año España perdió casi 18.000 trabajadores por cuenta propia, un síntoma de la inseguridad y la incertidumbre que pesa sobre la economía, en plena desaceleración.

Los malos datos del segundo semestre se pudieron compensar con el alza de la ocupación en el primero, aunque en cómputo anual el trabajo generado por el colectivo fue un 70% inferior al registrado un año antes. Cuando Sánchez llegó al Gobierno había 3.273.558 autónomos; hoy hay 3.269.089. Es decir, se han perdido 4.469 efectivos.

El régimen de autónomos sumó el pasado año 14.425 autónomos frente a los casi 50.000 de 2018. «La política económica y laboral, la estabilidad y la confianza son fundamentales para invertir esta curva descendente», asegura el presidente de ATA, Lorenzo Amor. El también vicepresidente de la CEOE explica también que «cuando se siembra desconfianza, se recoge desempleo».

«Es necesaria ortodoxia económica y laboral. Facilitar la creación de empleo y emprendimiento y eso no se consigue penalizando a los generadores de empleo, subiendo impuestos, aumentando los costes laborales y eliminando la flexibilidad», añade el dirigente empresarial. Los datos de la organización que dirige reflejan que Andalucía concentró el mayor tirón emprendedor. Supuso el 80% del crecimiento del colectivo tras sumar 11.463 ocupados en 2019. Porcentualmente fue Canarias la región que lideró el crecimiento con un alza del 2,9% en 2019 (+3.580 autónomos). Perdieron autónomos nueve comunidades. Especialmente Aragón, un 2,7% de sus autónomos, seguida de La Rioja que se queda sin un 2% de los suyos.