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Educación: Cómo la concertada y la pública segregan por clase social

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El análisis de todos los centros de España y la renta de sus vecindarios explica cómo la desigualdad afecta al sistema educativo

En España hay 20.000 colegios públicos de primaria y secundaria y otros 9.000 entre concertados y privados. Pero los estudiantes no son iguales en todas partes: las brechas de renta y clase social que encontramos entre pueblos y barrios se reproducen dentro de los colegios.

Los centros educativos están segregados por las características de sus padres, como su nivel económico o sus estudios, y lo normal en cada centro es encontrar niños de orígenes sociales parecidos. Este fenómeno lo observamos cuando comparamos escuelas públicas y concertadas, pero no solo ahí: los datos del informe PISA demuestran que en la red pública también se segrega.

A continuación, hemos extraído cinco conclusiones sobre la segregación educativa en España, usando datos de las características de 33.000 niños, la ubicación de 21.000 colegios y la renta de las 35.000 secciones censales a su alrededor.

1. Los colegios de vecindarios pobres son casi siempre públicos. En los ricos, la mitad son concertados o privados

Nueve de cada 10 colegios que están en zonas pobres son públicos. En cambio, los centros que están en las zonas más ricas están divididos: un 29% son privados, un 24% son concertados y solo el 46% son públicos.

Esta tendencia se reproduce en todas las comunidades. Las escuelas privadas o concertadas siempre se concentran en zonas de rentas altas. El efecto es más acusado en algunos territorios, como Cataluña o Murcia. En Andalucía, los colegios públicos apenas representan un tercio de los colegios en las zonas más ricas.

Los colegios privados y concertados son más comunes en las ciudades, que es también donde las diferencias de rentas son más acusadas.

2. ¿Y la renta de los alumnos? Los colegios concertados y privados tienen estudiantes de familias favorecidas.

Los datos anteriores nos decían dónde están los colegios de cada tipo. Pero tenemos un instrumento estupendo para observar aulas reales, con información detallada sobre cada alumno y su familia: el último estudio PISA, publicado en 2015.

Dos de cada tres alumnos en España van a un colegio público. Un 26,8% de los estudiantes de centros públicos son desfavorecidos -pertenecen al 20% de alumnos con un menor nivel socioeconómico, según el indicador sintético que usa PISA en sus informes-. Pero solo uno de cada 10 pertenece al 20% más rico.

El alumnado de la privada está más sesgado. Apenas el 2% son de familias desfavorecidas y hasta el 56% son hijos de familias que pertenecen al 20% de mayor nivel socioeconómico. En la concertada también dominan los niños de familias más o menos privilegiadas y solo el 11% de los alumnos pertenecen al grupo más desfavorecido.

Estas diferencias entre los alumnados de las diferentes redes las encontramos en la mayoría de comunidades autónomas. En algunos casos las diferencias son menos acusadas, como en Castilla y León, donde la privada tiene un 14% de niños desfavorecidos y la pública, un 17%. En otros, lo son más, como en Andalucía. Allí la pública tiene hasta un 39% de alumnos desfavorecidos y apenas un 8% de los más favorecidos.

3. Pero cuidado: dentro de la pública también hay segregación.

Hemos visto que la red de colegios públicos tiene alumnos más heterogéneos, pero eso no quiere decir que cada colegio y cada aula sean heterogéneas. A menudo no es el caso. Si observamos el nivel socio económico de los alumnos de diferentes centros, lo que encontramos es que hay colegios públicos de ricos y colegios públicos de pobres.

Para los expertos, que la segregación se produzca también entre escuelas públicas no es una sorpresa. “También ocurre en países con una red pública universal, no es únicamente un problema de tener una red concertada como la que hay en España”.

Los motivos son diversos. Uno, que hemos tocado más arriba, es la segregación residencial. Si vivimos separados en barrios de diferentes rentas y escogemos colegios que están más o menos cerca de casa, es normal que los colegios reflejen esa desigualdad.

También influyen las políticas educativas, empezando por decisiones como “los mecanismos de asignación, la planificación de la oferta escolar o los recursos”, explica Gortazar. Es fácil pensar, por ejemplo, que la libertad para elegir el colegio público de tus hijos hará que los padres con más recursos, en general más informados y con tiempo para visitar dos o una docena, acabarán escogiendo los mejores colegios.

A esto se suma un tercer elemento, que quizás es el más complicado de todos: a veces son los padres los que prefieren que sus hijos compartan colegio con gente similar a ellos, en renta, nivel de estudios u origen. Es decir, “la propia demanda de las familias de socializar en la escuela con sus iguales”.

4. Los concertados obtienen mejores notas: la causa está en el mayor nivel socioeconómico de sus alumnos.

Hay una relación evidente entre variables de clase —como la renta de los padres o su nivel educativo— y el rendimiento de los niños en PISA. Es algo que vemos en todos los colegios, sean públicos, privados o concertados. La relación es clarísima: los colegios con alumnos de clases medias o altas obtienen mejores resultados.

Y así podemos seguir marcando diferencias en una sociedad que los valores y la educación no son iguales para todos. En nuestra comunidad Canaria las clases sociales están en la educación pública mezcladas, aunque en pocos casos vemos niños de clase alta en dichos establecimientos. Esto crea una diferencia cultural desde los niños que con el tiempo segrega y llama a la exclusión de ámbitos que salen de lo meramente educativo.

La sociedad cada vez más dividida por la brecha social llega a los niños por decisiones de adultos. Que se entiende desde el punto de vista «educacional» de nuestros hijos, pero que llama a la desigualdad.

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