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El PSOE blinda su pacto con Podemos tras la sentencia de los ERE

Last updated on 22 noviembre, 2019

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Las condenas. Sentencia de los ERE: seis años de cárcel para José Antonio Griñán y nueve de inhabilitación para Chaves

Similitudes y diferencias entre el ‘caso de los ERE’ y la trama ‘Gürtel’
Unidas Podemos. Pablo Iglesias desvincula al PSOE de Pedro Sánchez de la sentencia de los ERE y Teresa Rodríguez pide que devuelvan el dinero

No insensible pero sí desapegado, lejano. El PSOE de Pedro Sánchez escuchó con claridad el trueno de la sentencia de los ERE pero puso la distancia suficiente para transmitir que no se sienten muy preocupados.

Como si el tiempo transcurrido desde entonces, el hecho de que esté circunscrito sólo a Andalucía o la falta de nexos entre la actual dirección y el Gobierno socialistas en funciones supusieran una cápsula suficiente para protegerse frente a la tormenta. Como si no afectara a la marca global del PSOE y sólo a la federación andaluza. Como si el pasado no pudiera complicar el futuro.

Distintas voces dentro del Gobierno y del PSOE trataron de restar importancia al efecto que el fallo pueda tener en las negociaciones para una posible investidura de Pedro Sánchez. El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, lo negó porque «son hechos muy ajenos al Gobierno actual».

La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, futura vicepresidenta económica si hay nuevo Ejecutivo, señaló que «se trata de cuestiones distintas». «No veo la relación», afirmó. El president de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, también rechazó que pueda influir en la futura formación del Gobierno ya que son «cuestiones que pasaron hace mucho tiempo».

Ferraz, lejos de una reacción inmediata ante un fallo que se esperaba, dejó pasar unas horas para que fuera el PSOE andaluz quien ofreciera las primeras explicaciones. Sólo después compareció Ábalos, quien sostuvo que es una decisión judicial «que no nos puede dejar indiferentes ni al Ejecutivo ni a la dirección del partido», pero apuntó inmediatamente que «se trata de la concesión de ayudas sociolaborales por parte de la Junta de Andalucía en la pasada década».

Un caso, destacó, que «no afecta ni al actual Gobierno ni a la actual dirección del partido» y por el que el PSOE andaluz «ya ha depurado las responsabilidades políticas». El pasado. Un pasado que el propio Sánchez, según recordó Ábalos, ya limpió al obligar a Manuel Chaves y José Antonio Griñán a dejar sus escaños en el Congreso y en el Senado y su carné de militante con la apertura de juicio oral.

«CEREMONIA DE LA CONFUSIÓN»

Pese a ello, el responsable de Organización reconoció que se trata de una sentencia «muy dura», que afecta a personas «que tuvieron importantes responsabilidades en el PSOE».

Pero dijo también que una vez conocida permite a los socialistas poner fin a lo que calificó como una «ceremonia de la confusión», porque, mantuvo, este caso ha sido usado «abusivamente» por el PP para «tratar de desviar la corrupción sistémica de este partido» y para arremeter contra Pedro Sánchez, a pesar de que era sólo un concejal de la oposición en el Ayuntamiento de Madrid en el momento en que se produjeron los hechos. «No es un caso del PSOE, sino de antiguos responsables públicos de la Junta».

La estrategia de la dirección nacional del PSOE de situarse en una burbuja respecto a la sentencia fue respaldada por la actitud de Podemos. Pablo Iglesias evidenció que está maniatado por el pacto firmado con los socialistas que lo encumbra a vicepresidente del Gobierno. Si hace año y medio abanderó una moción de censura contra el PP tras la sentencia de la Gürtel, alegando que «la democracia no puede soportar delincuentes a los mandos», este martes imperó la tibieza. Pasar página, sin más.

Iglesias desvinculó al actual PSOE de Sánchez del escándalo y prefirió hacer borrón y cuenta nueva. Salvavidas a Sánchez, con quien espera iniciar una nueva etapa que deje atrás, cree Iglesias, escándalos de corrupción como el que salpica a los socialistas. Con él ya en Moncloa.

Precisamente en ese pacto genérico que firmaron Sánchez e Iglesias 48 horas después de las elecciones del 10-N se recoge en el segundo de los 10 puntos que contiene: «Trabajar por la regeneración y luchar contra la corrupción». No obstante, no se prevé que esta sentencia pueda interferir en la negociación.

«El bipartidismo trajo corrupción y arrogancia. Llegarán más sentencias como esta que retratan una época. España ha cambiado y no volverá a tolerar la corrupción. Ahora se abre la oportunidad de defender la justicia social y garantizar la limpieza de las instituciones», fue la valoración genérica de Iglesias, donde ni siquiera mencionó al PSOE ni los ERE.

La incomodidad de la condena para Podemos, en plena negociación del programa de Gobierno y el reparto de competencias ministeriales, quedó de manifiesto en que ningún otro dirigente morado hizo valoración alguna. Ni una palabra en las redes sociales. Se limitaron a rebotar las palabras de su líder. No obstante, las fuentes consultadas aseguran que el pacto no se verá afectado.

Nada que ver con la reacción de Podemos Andalucía. Censura, crítica dura frente a la liviandad de Iglesias. Los dirigentes andaluces exigieron que el PSOE devuelva «lo que habéis robado», casi 700 millones, según la sentencia. La sentencia, considera Teresa Rodríguez, «pone sobre la mesa la vergonzante realidad de que la supervivencia del PSOE en el poder guarda relación con tejer redes clientelares a través de la malversación de fondos públicos». Para ella, se demuestra «que el PSOE es un partido cargado de corrupción». Alberto Garzón habló de «red mafiosa», en una valoración más contundente que la de Iglesias.

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