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El Tenerife toca fondo ante el Deportivo

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Imposible imaginar un final tan doloroso. El CD Tenerife perdió en Riazor en la última jugada del partido. Los blanquiazules, que se levantaron tras un primer tiempo desastroso, pasaron de la euforia tras marcar Suso de penalti, a la tristeza más absoluta del segundo gol del Depor, marcado en el minuto 95 y en una jugada a balón parado.

Se encontró Rubén Baraja con la tesitura de buscar el relevo al lesionado Borja Lasso. Luis Milla fue el elegido para jugar en la mediapunta, mientras que Naranjo actuó de delantero, por lo que Dani Gómez fue suplente. Además, Álex Muñoz repitió en el lateral derecho. Aitor Sanz y Javi Alonso se pusieron en mono de faena en la embarrada medular.

El duelo empezó con polémica. El VAR mando al colegiado Iñaki Vicandi Garrido a revisar una jugada en la que Aitor Sanz tocó el balón con la mano justo sobre la línea del área blanquiazul. El Deportivo centró desde la derecha, despejó el Tenerife y la pelota la fue a despejar Aitor en el límite del área.

Al intentar desviar el esférico, falla y le da con la mano. El árbitro valoró que fue mano y dentro del área al estar sobre la línea, aunque nunca existió voluntariedad de Aitor de cometer penalti. Tras consultar el monitor, el trencilla señaló el máximo castigo y Aketxe se encargó del lanzamiento. Ortolá se hizo gigante en su puerta y logró evitar el 1-0. El meta blanquiazul adivinó que el balón se fue a su izquierda y desvió el lanzamiento. El fútbol se vengó de la injusticia que cometió el VAR.

No obstante, la alegría tinerfeñista duró bastante poco. En el minuto 21 el cuadro de Sampedro contragolpeó partiendo de Aketxe, quien mandó hacia Koné. El extremo corrió desde la banda, centró con rosca hacia Santos y el punta, sin nadie que le cubriese, cabeceó en plancha a la red. Golazo que esta vez no pudo evitar Ortolá.

Durante el tiempo restante, el Deportivo dominó la situación ante el asombro de su público, que ya ni recordaba la última vez que sus jugadores se iban a los vestuarios con un marcador a favor. En las filas contrarias, el ridículo y el desastre definen a la perfección el papel de los blanquiazules durante el primer acto.

La segunda parte comenzó con un cambio en las filas blanquiazules. Baraja hizo una sustitución hombre por hombre. Retiró a un desacertado Naranjo y metió a Dani Gómez. Delantero por delantero. No obstante quien no movió su posición fue Milla, quien parecía incómodo por estar alejado de la posición de creación, que es donde se encuentra cómodo.

En el minuto 57 el Tenerife probó a Dani Giménez. Malbasic fue a colocar el balón y el meta deportivista se estiró al máximo para evitar el empate blanquiazul. Fue la mejor ocasión del equipo de Baraja.
Esta oportunidad hizo despertar al Tenerife y marcó el camino que debían seguir sus jugadores para alcanzar el empate.

En el minuto 65 Baraja sorprendió metiendo a Elliot en el campo, saliendo del mismo Javi Alonso. El pibe hizo un muy buen partido, aportando mucha frescura y verticalidad por el carril izquierdo.

Con el paso de los minutos, al Deportivo le entró el miedo en el cuerpo y se empeñó en meterse en su campo para conservar el valiosísimo botín que tenía. Esto lo aprovechó Milla para meterse en su puesto, en la zona de creación. El Tenerife entonces mejoró muchísimo.

El cuadro tinerfeño rozó el empate en el minuto 73 con un cabezazo de Dani Gómez que repelió el larguero. Un centro desde la derecha lo aprovechó el ariete del Real Madrid para rematar en plancha desde el punto de penalti. Dani no llegó a tocar y el larguero se encargó de repeler un tanto que ya se merecían los blanquiazules.

Llegó el momento de echar el todo por el todo: se marchó Malbasic y entró Suso Santana, minuto 78. Y el capitán fue el que se encargó de equilibrar

Penalti, gol y celebración con dedicatoria
Bermejo remató otro centro desde la derecha lanzándose hacia el centro del área, pero el balón no cogió portería. El balón salió por poco. Pero el final del partido prometía emociones fuertes.

El VAR volvió a aparecer en escena, esta vez para enserñarle al juez del partido el claro penalti. Montero intentó despejar a córner con el hombro, pero le pegó con el brazo. Vicandi Garrido acudió de nuevo al monitor y tuvo dudas para señalar, otra vez, el punto fatídico. Se encargó Suso de transformar con maestría y lo celebró dedicándoselo “con cariño” a Rubén Baraja, que no lo metió en el campo hasta el último momento. El 1-1 hacía justicia tras los merecimientos blanquiazules en el segundo acto.

Pero de la euforia se pasó al desastre. En la última jugada del partido, minuto 95, un córner lo transforma de cabeza Nolaskoain, sembrando el asombro y la decepción en las filas tinerfeñistas.